3. La Expedición Botánica

Cada una de nuestras producciones se fundamenta en la investigación sobre la vida y obra de hombres y mujeres que han hecho la historia de nuestra nación desde el período Colonial, la formación de palenques, la independencia de las diferentes regiones que conformaron la Nueva Granada y provincias de Colombia hasta la formación de la República; así como también, prácticas y formas del patrimonio que expresan en su historia aquello que somos como país.

3.1. José Celestino Mutis: El sabio libre pensador

En 1783, por intervención del virrey-arzobispo Caballero y Góngora, amigo de Mutis, fue aprobada la Real Expedición Botánica en la Nueva Granada por la Corona, primera programada desde las colonias y no desde la metrópoli. La Expedición cubrió 8000km2 del virreinato y utilizó como eje de referencia el río Magdalena. En abril 1783 el centro de operaciones fue La Mesa, en noviembre de ese año se trasladó a Mariquita y en 1791 se instaló en Santafé. Desde Mariquita era posible recorrer y acceder a diferentes pisos térmicos desde el río Magdalena hasta las nieves perpetuas.

Mutis, llamado el sabio, hizo confluir en él la circulación de saberes de la metrópoli a las colonias y viceversa. Por un lado, en relación con la propagación del andamiaje teórico y metodológico de la ciencia moderna de corte europeo y las ideas ilustradas a las colonias españolas. Y por el otro, en relación con la travesía de los saberes locales a Europa y su apropiación por la ciencia universal, a partir de lo cual cimentó su prestigio en el viejo continente.

3.2. Salvador Rizo: El sabio afro

Rizo se vinculó a la Expedición en 1784 y desempeñó diferentes cargos, fue la mano derecha de Mutis en lo concerniente a la iconografía, la administración y la gestión.

La vida y obra de Salvador Rizo han merecido poca atención y su nombre desconocido para la gran mayoría de las gentes. Si bien tuvo un lugar importante en la Expedición como primer pintor, director de la escuela de dibujo, mayordomo y hasta albacea de Mutis, tiene un lugar secundario en la memoria colectiva. Incluso, ni Rizo ni los dibujantes y pintores de la Expedición se convirtieron en miembros de la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando (España), aun cuando sus habilidades artísticas eran de altísimo nivel.

Rizo, así como los dibujantes y pintores, fueron cruciales en los procesos de observación y representación de la flora americana, para hacer visible en Europa la naturaleza americana.

3.3. Antonio Caballero y Góngora: El arzobispo ilustrado

Caballero y Góngora era reconocido por su bagaje intelectual, de hecho, llegaría a ser conocido como el arzobispo ilustrado. Caballero y Góngora fue posesionado como arzobispo de Santafé entre el 27 de marzo de 1779 y el 25 de mayo del mismo año. Se posesionó como Virrey en 1782.

Cuando Caballero y Góngora arribó a la Nueva Granada, y fue posesionado como arzobispo, el virreinato se encontraba en un momento de tensión, pues la guerra anglo-española (1779-1783) tuvo como consecuencia que la Corona española se viera obligada a imponer tributos y aumentar los impuestos ya existentes en sus colonias con el fin de financiar la contienda.

El gobierno de Caballero y Góngora fue largo y enriquecedor debido a todos los avances que llevó a cabo; sin embargo, no por esto no deja de ser polémica su figura. El arzobispo impulsó la ciencia y la industria, pero también redujo considerablemente los pueblos indígenas mediante la evangelización, así mismo, creó un colegio femenino, hecho que se ha juzgado como positivo.

3.4. Francisco José de Caldas: El poder de la ciencia

Hablar de Francisco José de Caldas Tenorio es hablar de ciencia. Este personaje representa el auge de la observación y experimentación científica del siglo XVIII y XIX en Nueva Granda, de la mano de grandes científicos de la época como Celestino Mutis y el barón Von Humboldt, Caldas encabezó lo que podríamos denominar un movimiento de jóvenes científicos ilustrados propio del Virreinato de Nueva Granada.

Una vez que Caldas se acercó al mundo de la ciencia, entendió la importancia de la observación para el desarrollo de esta, por lo cual, llegado a Santafé en 1796 aprovechó su estadía en la capital para estudiar algo de astronomía, botánica y matemáticas. El joven payanés se caracterizó por ser autodidacta, su autoformación estuvo influenciada por el pensamiento ilustrado europeo de la época. De estos representantes del pensamiento ilustrado, recibió también una influencia eurocéntrica que sostenía un discurso de superioridad de los blancos europeos por el hecho de haber nacido en determinada geografía.

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